El presidente Luis Abinader anunció recientemente que Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, aprobó la instalación de un cable submarino entre República Dominicana y Puerto Rico, que permitirá enviar hasta 500 megavatios (MW) al sistema eléctrico de la vecina isla.

El anuncio llega en un momento delicado para los dominicanos, que siguen enfrentando apagones y problemas de suministro eléctrico en varias regiones del país. A pesar de las dificultades locales, la República Dominicana ahora se prepara para apoyar a Puerto Rico con electricidad, un gesto que genera debate sobre la capacidad de nuestro sistema y las prioridades nacionales.
Expertos advierten que, aunque el proyecto puede fortalecer la integración energética regional, primero se debe garantizar que el suministro interno sea estable para que no se vea afectado el consumo doméstico ni la industria local.
El cable submarino representa un avance tecnológico y diplomático, pero también pone sobre la mesa la realidad de nuestra red eléctrica, recordando la urgencia de invertir en infraestructura y soluciones que permitan que la luz llegue primero a todos los dominicanos antes de exportarla.

