
El tránsito en Higüey es un problema evidente para todos los que vivimos aquí. Las calles, ya de por sí angostas, no están preparadas para la cantidad de vehículos que circulan por ellas a diario. Esto es consecuencia de una falta de planificación urbana que ha empeorado con el tiempo.
Uno de los principales problemas es el mercado municipal, ubicado en el centro de la ciudad. Al ser un punto de alta concentración de personas y vehículos, el mercado contribuye significativamente al congestionamiento, sobre todo en las horas pico. Su ubicación en el centro hace que las calles se bloqueen, creando un caos innecesario.
En la Avenida Libertad, la situación no mejora. Los vehículos están estacionados a lo largo de la vía, dificultando el paso y agravando el congestionamiento. A esto se suman las guaguas amarillas que atraviesan esta misma avenida, ocupando el espacio disponible y creando más caos. Si las guaguas tuvieran paradas estratégicas fuera del centro, se podría reducir la cantidad de vehículos pesados circulando por allí.
La Calle Juan XXIII, una de las zonas comerciales más transitadas, también es un punto crítico. Ninguno de los negocios en esa área tiene parqueo, lo que obliga a los conductores a estacionarse en cualquier lugar, bloqueando el paso y causando más congestión. Esta falta de estacionamientos adecuados agrava el caos vehicular en una calle ya muy transitada.
La entrada de La Sirena también es un punto de congestión constante debido a la acumulación de vehículos y la falta de rutas alternativas. Este tramo se vuelve más crítico cuando hay un gran número de vehículos tratando de acceder o salir de la zona. Para mejorar la fluidez del tráfico, sería ideal implementar un elevado o una división de desvío exclusivamente para la llegada y salida de esa área, permitiendo que el tráfico no se mezcle con las calles principales.
Finalmente, el centro de la ciudad, en el triángulo, es otro de los lugares donde el tráfico se detiene completamente debido al desorden generado por la falta de planificación.
A este caos, se suma un nuevo problema que se avecina con la construcción de la cárcel preventiva en la entrada de Anamuya. Esta obra podría agravar aún más el tránsito en la zona, dado que la carretera que conecta con esa área es una de las principales arterias de acceso a la ciudad. La construcción de la cárcel y el aumento de vehículos que se desplacen hacia allí no solo afectará el tráfico hacia Anamuya, sino también el flujo general de la ciudad. Es crucial que se tomen medidas para prever el impacto de esta nueva infraestructura en el tránsito.
Además, para controlar el tránsito de camiones grandes, es necesario implementar monitores en cada entrada y en las intersecciones principales. Estos monitores serían una forma de garantizar que los camiones sean obligados a tomar las rutas adecuadas, previamente estudiadas, para evitar que circulen por el centro de la ciudad y no afecten el tráfico. Solo poner señales de desvío no es suficiente, ya que muchos de estos vehículos no las respetan. Los monitores ayudarían a que la regulación sea más estricta y efectiva, asegurando que los camiones no interfieran con las rutas más congestionadas. Lo que necesita Higüey es una reorganización urgente: el mercado debe ser reubicado, las rutas de las guaguas deben ser optimizadas, y se deben habilitar espacios de parqueo para evitar que los vehículos sigan ocupando las vías principales. Con una planificación más coherente y controles más estrictos, la ciudad podría funcionar de manera mucho más eficiente y ordenada

